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TERAPIA IFS
Una forma diferente de comprenderte y sanar.
¿Te ha pasado alguna vez que una parte de ti quiere cambiar algo, pero otra parece impedirlo?
Una parte quiere avanzar y otra tiene miedo. Una quiere confiar y otra necesita protegerse. Una sabe lo que le conviene, pero otra reacciona de una manera que después no comprende.
La Terapia IFS nos ayuda a comprender estas contradicciones desde una mirada diferente: todas nuestras partes tienen una intención protectora y pueden ser escuchadas y comprendidas.

¿Qué es la terapia IFS?
LaTerapia IFS (Internal Family Systems) fue desarrollada por el psicólogo y terapeuta familiar Richard C. Schwartz a partir de su trabajo con familias y de la observación de las diferentes partes que sus pacientes describían en su mundo interno.
Es un modelo terapéutico que integra el pensamiento sistémico con la idea de que nuestra mente está formada por diferentes partes o subpersonalidades.
IFS cuenta actualmente con una base de investigación creciente y se sigue estudiando su eficacia en diferentes problemas psicológicos.
Pero IFS ofrece también una mirada diferente sobre la persona.
En lugar de luchar contra aquello que nos ocurre, aprendemos a escuchar, comprender y relacionarnos de otra manera con nuestras partes internas.
Y esto abre la posibilidad de descubrir algo muy importante:
Dentro de nosotros existe un lugar desde el que podemos relacionarnos con nuestro mundo interno con calma, curiosidad y compasión.
Ese lugar es el Self.
No eres tus partes
Todos tenemos partes
Una parte de ti puede ser perfeccionista.
Otra puede necesitar agradar a los demás.
Otra puede exigirte constantemente.
Otra puede tener miedo de equivocarse.
Otra puede necesitar tenerlo todo bajo control
Y también existen partes que aparecen cuando el sufrimiento se hace demasiado intenso y buscan apagarlo rápidamente.
Estas partes no han aparecido porque haya algo malo en ti.
Muchas surgieron en momentos de nuestra historia en los que necesitábamos protección. Especialmente durante la infancia, cuando atravesábamos situaciones difíciles, algunas partes pudieron asumir responsabilidades que no correspondían a nuestra edad.
Aquello que entonces fue una manera de adaptarnos puede seguir funcionando muchos años después, incluso cuando ya no necesitamos esa protección de la misma manera.
Por eso, en IFS no intentamos eliminar las partes.
Intentamos comprenderlas.
Las partes protectoras
En IFS distinguimos, de forma general, entre partes heridas y partes protectoras.
Las partes protectoras pueden adoptar diferentes formas.
Directivos
Son las partes que intentan prevenir el dolor antes de que ocurra.
Pueden hacerlo mediante el perfeccionismo, el control, la exigencia, el trabajo constante, la necesidad de agradar, la preocupación o la anticipación.
Por ejemplo, una parte perfeccionista puede intentar mantener a raya el sentimiento de "no soy suficiente" o el miedo a fracasar.
Bomberos
Son partes que aparecen cuando el dolor ya se ha activado y necesitan apagarlo rápidamente.
Pueden buscar alivio inmediato mediante conductas impulsivas, desconexión, enfado, consumo u otras estrategias que permitan dejar de sentir aquello que resulta insoportable.
A veces estas partes pueden llegar a utilizar estrategias muy extremas.
Pero incluso entonces, su intención sigue siendo protectora.
No están intentando destruirte.
Están intentando evitar que sientas un dolor que, en algún momento, consideraron demasiado difícil de soportar.
Las partes heridas
Son las partes que llevan las experiencias dolorosas y las creencias que se formaron alrededor de ellas.
Pueden llevar sentimientos de:
abandono, vergüenza, humillación, miedo, soledad, "no soy suficiente", "hay algo malo en mí" o "no me quieren".
A menudo estas partes aprendieron muy pronto que era mejor mantener el dolor alejado de la conciencia.
Por eso los protectores se esfuerzan tanto en mantenerlas a salvo.
En IFS no entramos directamente a esas heridas.
Primero escuchamos a las partes protectoras.
Les damos espacio.
ntentamos comprender qué temen que pueda ocurrir si dejan de proteger.
Y cuando se sienten escuchadas y respetadas, muchas veces están dispuestas a confiar y permitirnos acercarnos a la parte herida.
Todas las partes son bienvenidas.

Esta es una de las características más profundas y diferenciales de IFS
Elmodelo plantea que, además de nuestras partes, existe en nosotros un centro interno llamado Self.
El Self no es otra parte.
Es una capacidad de presencia desde la que podemos relacionarnos con nuestro mundo interno de una manera diferente: con calma, curiosidad, claridad y compasión.
Las cualidades del Self se describen tradicionalmente mediante las 8 C:
Calma · Curiosidad · Claridad · Compasión · Confianza · Coraje · Creatividad · Conexión.
Cuando el Self está presente, no necesitamos luchar contra nuestras partes.
Podemos escucharlas.
Comprenderlas.
Y descubrir qué necesitan realmente.
Una terapia que confía en tu capacidad de sanación
Una de las ideas que más me atraen de IFS es la confianza en la capacidad de sanación de la propia persona.
No partimos de la idea de que algo dentro de ti está roto y necesita ser sustituido.
Partimos de que existe en ti una fuente interna de sanación, una capacidad profunda para relacionarte con aquello que sufre.
Por eso, la terapia no consiste simplemente en que yo te enseñe habilidades para controlar lo que te ocurre.
Mi papel es acompañarte a descubrir tu propio mundo interno y ayudarte a establecer una relación más segura y compasiva con él.
Cuando el Self puede ocupar un lugar de liderazgo, las partes ya no necesitan desempeñar sus funciones de una manera tan extrema.
Y entonces puede comenzar un proceso profundo de transformación.
IFS y mindfulness: observar desde la compasión
IFS comparte con el mindfulness la importancia de aprender a observar nuestra experiencia interna sin quedar completamente atrapados en ella.
Pero hay algo especialmente importante: la actitud con la que nos acercamos a lo que sentimos.
No se trata solamente de observar.
Se trata de poder acercarnos al sufrimiento con compasión.
De dejar de luchar contra aquello que sentimos y empezar a preguntarnos:
¿Qué está intentando proteger esta parte de mí?
¿Qué necesita?
¿Qué le ocurrió?
Desde esta mirada, incluso aquello que más nos cuesta aceptar puede convertirse en una puerta hacia una mayor comprensión de nosotros mismos.
Cuando empiezas a sentirte tú
A veces podemos reconocer el Self en momentos muy sencillos.
Cuando estamos profundamente conectados con la naturaleza.
Cuando creamos algo.
Cuando hacemos algo que nos apasiona.
Cuando sentimos curiosidad.
Cuando estamos presentes con alguien que queremos.
Cuando aparece una sensación de:
"Esto soy yo."
¿Para quién puede ser útil la terapia IFS?
IFS puede ser especialmente interesante para personas que:sienten conflictos internos o emociones contradictorias;son muy exigentes consigo mismas o viven con una fuerte autocrítica;sienten que repiten patrones que no deseeneitienen dificultades para comprender determinadas reacciones;
- viven con culpa, vergüenza, miedo o sensación de no ser suficientes;
- tienen dificultades para regular emociones intensas;
- desean comprender experiencias que siguen influyendo en su vida actual;
- tienen dificultades en sus relaciones;
- desean poder amar y entregarse, pero sienten que algo dentro se lo impide;
- quieren poder confiar, cuidar, dejarse cuidar o mostrar afecto y encuentran dificultades para hacerlo;
- desean relacionarse consigo mismas desde una mayor comprensión y compasión.
No necesitas saber nada sobre IFS antes de comenzar.
Solo necesitas estar dispuesto/a a escucharte de una manera diferente.
Volver a ti
Quizá llevas mucho tiempo intentando cambiar aquello que te hace sufrir.
Quizá has aprendido a controlarlo, evitarlo o luchar contra ello.
IFS propone otra posibilidad:
escucharlo.
Porque detrás de muchas de nuestras dificultades puede haber una parte que, aunque hoy nos genere problemas, lleva mucho tiempo intentando protegernos.
Cuando dejamos de luchar contra nuestras partes y empezamos a escucharlas, puede aparecer algo nuevo:
más calma, más comprensión, más compasión y una relación más profunda con nosotros mismos.
Y el objetivo no es sólo aprender a relacinarte mejor con tus partes. Es poder llegar con seguridad y compasión, a las heridas que hay detrás.
Cuando esas heridas pueden ser escuchadas y ateniddas. algo cambia de verdad. Y ahí es donde puede empezar una transformación porfunda.
Escuchar. Comprender. Transformar